Seis mujeres, seis textiles y un legado: la tradición mapuche que conecta La Araucanía con Escocia
A través de la colección “Hilos de Identidad – Tierra de Cardos”, seis mujeres artesanas vinculadas a Fundación Chol Chol dan vida a una propuesta textil que une memoria, territorio y creación contemporánea. Sus obras, elaboradas en el tradicional witral, forman parte de una exposición internacional en Escocia que reconoce la riqueza del patrimonio textil de La Araucanía y el protagonismo de sus creadoras.
En los territorios de La Araucanía, donde el sonido del telar acompaña la vida cotidiana de numerosas familias, seis maestras tejedoras han transformado sus conocimientos, experiencias y memorias en piezas textiles que hoy cruzan el océano para encontrarse con nuevas miradas. Se trata de Nancy Epulef, Noelia Collio, Marisol Cruces, Isabel Currivil, Zenobia Currivil y Marta Huitraiñan, seis mujeres vinculadas a Fundación Chol Chol que protagonizan una colaboración artística internacional con la diseñadora textil chilena Andrea Orduña, radicada en Escocia.
El resultado de este encuentro es “Hilos de Identidad – Tierra de Cardos” (Threads of Identity – Land of Thistles), que contempla una propuesta que reúne 30 creaciones textiles y establece un diálogo entre las técnicas ancestrales del pueblo mapuche y las posibilidades expresivas del diseño contemporáneo. Más que una exposición, la iniciativa representa una oportunidad para reconocer el trabajo de las maestras artesanas como creadoras, portadoras de conocimientos y protagonistas de un patrimonio cultural vivo que continúa transmitiéndose de generación en generación.
Seis mujeres, seis creaciones y una memoria compartida
Cada una de las seis maestras tejedoras asumió el desafío de desarrollar una obra textil original mediante el witral, integrando sus conocimientos técnicos, propuestas estéticas y experiencias culturales. Nancy, Noelia, Marisol, Isabel, Zenobia y Marta aportaron a esta colección mucho más que sus habilidades en el tejido. Cada una incorporó su propia mirada sobre el territorio, los colores, las formas y los significados que pueden expresarse mediante los hilos. La propuesta se articuló en torno a seis conceptos: Tierra, Agua, Aire, Fuego, Existencia y Conciencia, entendidos como ejes creativos de la artista Andrea Orduña.
Cada artesana desarrolló una pieza vinculada a uno de estos conceptos, dando forma a un conjunto de seis textiles que dialogan entre sí, pero que conservan la identidad y autoría de sus respectivas creadoras, la importancia de estas obras reside precisamente en esa diversidad de interpretaciones, aunque comparten una propuesta artística común, cada textil nace de conocimientos particulares, de experiencias de vida y de una relación profunda con el oficio. Así, la colección no busca reproducir mecánicamente diseños tradicionales ni transformar la cultura mapuche en un recurso decorativo. Por el contrario, procura reconocer el valor de sus conocimientos textiles, respetar sus significados y generar un espacio de creación en el que las maestras participan activamente.
El cardo: un símbolo que une dos territorios
Uno de los elementos más significativos de esta iniciativa es el cardo, una planta que se convierte en el puente simbólico entre Escocia y La Araucanía. En Escocia, el cardo constituye un reconocido emblema de identidad, resistencia y protección. En el territorio de La Araucanía, su presencia forma parte del paisaje rural y de una memoria territorial que también encuentra expresión en el nombre de Chol Chol.
La tierra representa el origen, las raíces y la pertenencia, el agua evoca el movimiento, la continuidad y la memoria, el aire se relaciona con la palabra, la comunicación y la apertura de caminos, el fuego expresa energía, protección y transformación, la existencia habla_de la vida cotidiana y de la continuidad de los conocimientos, mientras que la conciencia invita a reflexionar sobre la memoria, la sabiduría y la dimensión espiritual. Estos conceptos permitieron establecer una base común para la creación, respetando las interpretaciones y propuestas desarrolladas por las propias tejedoras.
Del diálogo intercultural a la creación en el witral
La colaboración comenzó a gestarse en noviembre de 2025, cuando el Museo Regional de La Araucanía estableció contacto con nuestra institución para presentar el proyecto de Andrea Orduña; la diseñadora chilena residente en Melrose, Escocia, quien había desarrollado un interés por investigar las tradiciones textiles mapuche y establecer una relación de colaboración con mujeres que mantienen vigente este conocimiento ancestral.
A partir de ese primer acercamiento, Fundación Chol Chol asumió un papel fundamental como articuladora territorial y facilitadora del diálogo con las maestras artesanas, el trabajo permitió revisar antecedentes culturales, analizar propuestas de diseño y construir acuerdos orientados a salvaguardar los conocimientos tradicionales. Durante los meses siguientes, las maestras artesanas participaron en encuentros de trabajo donde pudieron conocer la propuesta, intercambiar ideas y presentar sus propias interpretaciones textiles.
Uno de los momentos más relevantes ocurrió durante las jornadas de creación desarrolladas entre mayo y junio, cuando las maestras presentaron combinaciones cromáticas, matices y propuestas iconográficas para sus obras. En este proceso, el conocimiento de las artesanas resultó determinante, sus experiencias permitieron ajustar las composiciones textiles y abordar las posibilidades técnicas de los diseños mediante planillas y diagramas de apoyo, sin perder de vista las particularidades del tejido tradicional.
La iniciativa también incorporó instancias de fortalecimiento técnico vinculadas al teñido natural, entre lo que destacó un taller dirigido por la maestra Julia Torres Nahuel, dedicado al uso de la cochinilla para obtener y fijar tonalidades de rojo, además de una demostración de teñido con índigo, realizada por la joven maestra Soledad Pichicón, integrante del equipo de Fundación Chol Chol. Actividades que contribuyeron a ampliar las posibilidades cromáticas de las piezas y fortalecer conocimientos relacionados con el tratamiento de las fibras y los colores.
Fundación Chol Chol: acompañar, reconocer y proyectar el patrimonio
Detrás de esta colaboración internacional existe también un trabajo de vinculación cultural impulsado por Fundación Chol Chol, organización con una amplia trayectoria en el fortalecimiento de los oficios tradicionales y el acompañamiento a artesanas y artesanos de La Araucanía; cuya participación fue más allá de facilitar el contacto entre la diseñadora y las tejedoras, contribuyendo a establecer acuerdos, revisar antecedentes técnicos y culturales, coordinar encuentros, acompañar el desarrollo de las piezas y resguardar que el proyecto reconociera la autoría y los conocimientos de las maestras. El equipo de Fundación Chol Chol realizó visitas a hogares y espacios de trabajo de las participantes, registrando mediante fotografías y material audiovisual la elaboración de los textiles. Acciones que permitieron documentar no solamente los resultados, sino también los conocimientos y prácticas presentes en el proceso creativo.
Las seis maestras se reunieron nuevamente para presentar sus obras terminadas, compartiendo el relato cultural de sus piezas, explicando su composición iconográfica y los significados incorporados en el tejido, en un momento especialmente significativo, porque permitió reconocer que detrás de cada textil existe una historia que no puede comprenderse únicamente desde su apariencia estética.
Treinta piezas textiles y dos lenguajes creativos
La exposición internacional reúne 30 piezas textiles: 24 obras contemporáneas elaboradas a máquina por Andrea Orduña y seis textiles confeccionados en witral por las maestras artesanas, las creaciones de la diseñadora se distribuyen en los seis ejes conceptuales de la muestra, con cuatro piezas por cada uno, incorporando las seis obras tradicionales, resaltando una por concepto.
Esta estructura permite establecer un encuentro entre dos formas de creación textil que, aunque poseen procesos y contextos distintos, encuentran puntos de diálogo en el uso del color, las formas, la geometría, la textura y la materialidad. Por una parte, la propuesta contemporánea de Andrea Orduña explora las posibilidades del tejido a máquina como lenguaje artístico. Por otra, las creaciones de las maestras artesanas ponen de manifiesto la vigencia del witral como práctica cultural y medio de transmisión de conocimientos.
Desde los territorios mapuche hasta una galería de Escocia
Tras concluir el proceso de elaboración, las seis piezas fueron preparadas y embaladas para su traslado internacional, considerando las condiciones necesarias para su adecuada conservación. Es así como los textiles llegaron exitosamente a manos de Andrea Orduña en Escocia, dando paso a la preparación de los contenidos curatoriales, las fichas técnicas y los relatos culturales destinados a acompañar su exhibición. La colección será presentada en Garfield Mill Gallery, en Hawick, Escocia, entre el 30 de octubre y el 15 de noviembre de 2026.
El espacio permitirá que públicos internacionales conozcan una expresión del patrimonio textil mapuche a través de las creaciones de seis mujeres que mantienen vigente este oficio desde sus territorios. La exhibición también contempla información sobre las obras y sus significados, con contenidos preparados para su presentación en inglés, favoreciendo una comprensión más amplia de los contextos culturales presentes en cada pieza.
Para Fundación Chol Chol, esta experiencia se vincula directamente con su labor de promover el reconocimiento de los oficios tradicionales y generar nuevas oportunidades de proyección para sus cultoras y cultores, siendo el verdadero alcance de esta colaboración la visibilización de seis mujeres que crean estas obras, reconociendo sus trayectorias y fortaleciendo el respeto hacia los conocimientos que resguardan.
La colección “Hilos de Identidad – Tierra de Cardos” reconoce el protagonismo de las maestras tejedoras y la importancia de establecer relaciones respetuosas entre culturas. Nancy Epulef, Noelia Collio, Marisol Cruces, Isabel Currivil, Zenobia Currivil y Marta Huitrañan representan, en esta experiencia, la fuerza de un oficio que permanece vigente gracias a las mujeres que lo practican, recrean y transmiten.
Detrás de cada hebra existe un legado. Detrás de cada diseño se proyecta una memoria. Detrás de cada telar, hay una mujer creadora que merece ser reconocida.






